ATARDECER EN EL HOTEL IV
En 8 junio, 2018 | 0 Comentarios

ATARDECER EN EL HOTEL IV

Es verano, en la terraza del Hotel presencio por casualidad una conversación entre un elegante caballero con un impreciso acento andaluz y una enigmática señora de edad indefinida a la que llama su musa.

Musa.- Para ello tuviste que matar tu ego, ese impedimento para traspasar el umbral de la habitación desde dónde querías escribir.

Poeta.- Ese conjunto de visiones nuevas, de perspectivas ignoradas, fue mi paraíso particular. Eso me empujó al cambio radical en mi forma de escribir y hacerlo de forma empática con lo que se hunde en la Tierra y también con aquello que desea la Luna. Líricamente dije: Asesinado por el cielo. Entre las formas que van hacia la sierpe y las formas que buscan el cristal, dejaré crecer mis cabellos.

Musa.- Dame ejemplos

Poeta.- Hice obras identificado con aquellos que sufren de impotencia para expresar su dolor. Con el árbol de muñones que no canta.También con los solitarios que desean el calor de una amistad. con el agua harapienta de los pies secos.

Incluso hablé de los que se rinden sin esperanza y de aquellos que flotan en un mar de melancolía por recuerdos de momentos felices ya idos. con todo lo que tiene cansancio sordomudo y mariposa ahogada en el tintero.

Musa.- Recuerdo que a partir de aquí representaste un rostro nuevo en cada escrito.

Poeta.- Era la forma de dar variedad a mis versos. Todo empujado a ese cambio radical por aquellas visiones del paraíso. Lo remarqué: Tropezando con mi rostro distinto cada día. ¡Asesinado por el cielo!  

Musa.- Comprendiste que la muerte es un cambio de escenario. Una puerta pero no una pared.

Poeta.- Y también supe lo resistentes que son los vivos a cambiar y/o morir. Toda la lucha que se necesita en contra del instinto de un caballo para que llegue a ser tan educado como un perro. Y a su vez la que hay que tener con el que está domesticado de nacimiento, y es como una mascota, para hacerlo libre como un pájaro. Y no digamos lo pesado que es hacer de un ave libre, un obrero laborioso como una abeja.

Que esfuerzo, qué esfuerzo del caballo por ser perro, qué esfuerzo del perro por ser golondrina, qué esfuerzo de la golondrina por ser abeja.

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